Si de estas cuestiones vamos a alimentar nuestro ego, todo hace pensar que estamos listos para la parrilla. Este país es el único país moderno donde se denigra la familia tradicional en beneficio de la familia moderna. Parece que es mejor, más piola y ejemplo de juventud la pareja de Fort con su amigo, las señoras lesbianas que abundan por todos lados o el matrimonio original de Florencia de la V con el odontólogo, que el fulano que se casó por iglesia y cumple las bodas de diamante. Se puede ridiculizar a este último cuantas veces se quiera, lo que no se puede es reirse de alguno de los que naciendo hombres resolvieron presentarse como mujeres o viceversa. Ojo con decir algo, aunque se trate de una verdad a todas luces, ojo porque te denuncian al comisario. No parece tan bueno todo esto, tal vez tengan razón los que pregonan la tolerancia de mi concubinato con un elefante, pero, no se, algo me hace ruido.