AÑO 18

NUMERO 61629

Novela

Año: 11

Número: 540

LA NOVELA MUNICIPAL: ¿QUIÉN HABLA MAL DE LA ALCALDESA?

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- La gorda me tiene con los huevos al plato.
- A  mí me tiene podrido.
- Me persigue. 
- Me infla.
- Me reta.
- Me escupe.
- Me grita.     

Los servidores públicos Mario Dos Santos y Elsa Schnell se quejaban mientras fumaban un cigarrillo en el propio despacho de la alcaldesa. Esperaban la presencia de la patrona, Apoyada una contra un armario y sentado el otro sobre el mismísimo escritorio de Ana María de los Ángeles.

- Si te llega a ver con el culo sobre su escritorio te mata.
- ¡Qué va a matar esa gordita!
- Te sopapea.
- Una vez me sopapeó –dijo Dos Santos.
- A mí me tiró la oreja una vez. –Dijo Elsa.
- ¿Te dejaste?
- Yo me dejé.
- No hay que dejarse.
- A veces no hay más remedio que dejarse..

Dos Santos, vestido totalmente de negro, parecía el sargento García disfrazado del zorro.  La señora Schnell tenía una pollera floreada y un collar de huesos de tiburón. Los dos echaban humo por la nariz.

- Yo solía seducir  a las chicas echando humo por la nariz.
- Tenés los agujeros grandes, eso impresiona un poco.
- Si, pero no eran los agujeros, eran los chorros de humo lo que les llamaba la atención.
- Dos chorros que parecen de un avión a chorro. 

Eso fue lo último que dijo la secretaria de promoción social.  Un golpe seco como de una bomba se escuchó en el recinto. La puerta del armario se abrió y dentro del mueble, acurrucada entre un estante y otro pudo verse, a la señora alcaldesa en una posición desde todo punto de vista incómoda.  Evidentemente y para fortuna de los dos fumadores la reina del Salado se había atorado en el pequeño habitáculo. Encorbada, incómoda, colorada, hecha una pelota, la señora insultaba con rabia al mismo tiempo que hacía fuerza para liberarse de su encierro.  Seguramente se había escondido en el armario con la intención de comprobar in situ lo que pensaban de ella sus subalternos.

- ¡Cuando salga los mato a los dos, que lo repario, sáquenme de acá...! 
- ¿Llamamos a un carpintero?
- Sacame Dos Dsantos porque te echo a la mierda.- Lo que echaba la señora era espuma por la boca. 
- Si me promete que no me echa la saco.
- Te echo petiso.
- Si no me echa llamo a un carpintero de Expodema de los que están reunidos abajo.

Negociaron un rato hasta que aflojó Ana María temerosa de que si estaba un segundo más enroscada no se pudiera enderezar.  Un mueblero de Expodema sacó uno de los estantes del armario y pudo liberar a la reina de las colonias.  Un separador de terciado que la señora empujaba con su trasero debió ser destruído. “Lo dobló todo con el culo, no sirve más...” dijo el carpintero antes de retirarse.
 
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