Es cierto que hay largos períodos en que en la ciudad no pasa absolutamente nada. Pero no por eso es válido aprovecharse de la ciudad chica donde todos nos conocemos para darle a una noticia una entidad exagerada.
Hacer con una borrachera un título catástrofe es bastante vil hasta desleal. Manipular una violación hasta el hartazgo dudando de propios y extraños nombrando sin nombrar es por lo menos patético. Relamerse con una estafa ocurrida en circunstancias que no se conocen, sacar todo de contexto, tratando la noticia como si se tratara de un hecho del mundo del delito, marginal y tenebroso, es canalla.
La ciudad advierte que algunos han descubierto un arma. Y con ese arma juegan con la misma responsabilidad con que el odontólogo Barreda manipulaba su escopeta. Algunos "periodistas" han visto que un título de tapa involucrando a personajes locales vende un poco más de lo normal y entonces, pasaron de la dulce espera a la búsqueda (cuando no al invento) de noticias donde están complicados apellidos esperancinos y así proceder a fusilarlos sin anestesia y a la vista de todos.
El morbo ciudadano consume aparentemente tales engendros y se solaza con la sangre mientras no sea la propia. Pero cuidado que las supuestas "investigaciones" de los periódicos multicolores pueden incluir en la ruta de la efedrina hasta al farmacéutico de la esquina. Por supuesto, sin nombrarlo, diciendo solamente que tiene su farmacia en la esquina y que su balanza atrasa unos kilos. Total todos nos conocemos.
Cuando uno ha optado por el negocio periodístico transita tarde o temprano un sendero estrecho y sin demasiados códigos morales. Le da lo mismo incendiar a un buen funcionario que aclamar a un delincuente, total, la medida la tiene la pluma perversa y la distancia entre el bueno y el malo suelen ser (casi siempre) unos pocos pesos.
No se dice en esta nota que se deban pasar por alto los hechos (por supuesto que muchos hechos perpetrados por buenos clientes del periódicos se pasan por alto) lo que se dice es que a cada hecho debe dársele la entidad que merece. Un hecho policial es un hecho policial. Unos chicos fumando un porro en el parque son solo eso, no es necesario presentarlos como futuros narcotraficantes. Lo que nos parece grave es que en una pequeña ciudad como la nuestra empiecen a desarrollarse vicios que solo parecían propios de las grandes urbes.
Y es grave que esos vicios se manifiesten acá, porque resulta que acá se carece de la inmunidad que proporciona la gran ciudad contra la mentira y la injuria, en este sitio todos sabemos quienes somos y donde vivimos. Basta un solo detalle escrito en letras de molde para que todos los habitantes de este lugar sepan de quien estamos hablando. Eso lo sabe el perverso descuartizador que seguirá descuartizando porque ya ha probado la sangre.
Tiempo Esperanza
Frases Célebres
No conozco ningún otro signo de superioridad que la bondad.