AÑO 13

NUMERO 613

El Fogn Braeria
Novela

Año: 13

Número: 613

LA NOVELA MUNICIPAL

HOY: "LAS GRIETAS SE RAJAN"

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“Señores –dijo la señora alcaldesa- señores, silencio por favor…” El gran salón blanco del Municipio, rebalsaba de empleados, contratados, jefes, directores, asesores, aduladores y adulantes. La señora al frente lucía una calza estirada al máximo y una camisa colorida con motivos de plantas acuáticas y patos volando. Gómez se arrimó a la alcaldesa y discretamente le habló al oído “tal vez sería mejor dirigirse a los compañeros evitando la palabra señores” le dijo.

-Silencio, silencio, compañeros… y compañeras –repitió obediente la Intendenta.

-¡Compañeros son los huevos! –se escuchó de pronto.

La señora achicó los ojos y buscó mecánicamente en el escritorio algún proyectil, un cenicero, algo como para tirar hacia el autor de la grosería. La vocecita venía de un punto indefinido de entre la multitud.

-¿Quién fue? –preguntó la primera dama visiblemente molesta.

Se hizo un silencio incómodo, durante el cual a la señora le pareció escuchar algunas risitas. Gómez percibió que su jefa levantaba temperatura y apuró unas palabras de compromiso. “Estamos acá para ponernos de acuerdo con motivo de las próximas elecciones…” –dijo.

-¡Viva Perón! –gritó uno desde quién sabe dónde.

-No, no, por favor, acá hay peronistas, demócratas y también nazifascistas, hay que ser tolerantes, –dijo Gómez- dejemos de lado cualquier detalle que nos divida compañeros, se trata de estar unidos para enfrentar este acto electoral de la mejor manera.

-¡Viva Perón! –insistió la voz anónima

-¿Quién fue? – gritó de pronto la señora- ¿Quién fue el que gritó? ¡Salí si sos macho! ¡Denúncienlo compañeros!

-Compañeros son los huevos –suspiró la voz.

La alcaldesa encaró a la gente sacando pecho y con cara de guerra. “¿Nos querrá boxear que se nos viene atropellando?” preguntó un empleado de Compras a una flaquita de pelo corto que no entendía nada.

-¿Quién fue, carajo? –seguía guapeando la señora recorriendo con la mirada al gentío.

-¡Viva Perón que mierda! –no se achicaba el grito.

-¡Pero la puta que lo parió! – dijo la señora pegando un salto- ¿Qué mierda sabés vos de Perón, eh, quién es Perón, carajo, salí que te parto el marote con este palo? – prepoteaba Mamájuniors visiblemente molesta, amagando agarrar el mástil de la bandera.

-Ojo la calza, señora –le dijo con discreción Gómez percibiendo una falla en las costuras.

-¿Qué decís che? –se sobresaltó la alcaldesa.

- Que por las dudas procure no se agacharse. –Dijo el secretario. Y agregó- es por su bien. Hable rápido, métale, que esto no da para más…

-¡Ahora vos me vas a decir lo que tengo que hacer, lo único que faltaba, boludo! – giró la alcaldesa tirando una trompada que le hizo viento a Gómez cerca de la oreja. .

La señora giró caliente y siguiendo el envión de la trompada, con un trotecito involuntario fue a meterse trastabillando en la turbamulta. La muchedumbre se abrió y luego se cerró haciendo desaparecer por un momento a la Intendenta ante la desesperación del secretario Gómez. Se escucharon gritos y carcajadas durante un minuto eterno, hasta que la horda municipal al grito de “aquí están estos son los soldados de Perón”, expulsó a la mujer quién apareció, literalmente, con una mano atrás y otra adelante.

-Qué pasó, señora, por Dios, qué imprudencia, eso fue una locura, tiene que tener en cuenta la grieta… -dijo Gómez corriendo hacia su jefa.

-¿Y usted que sabe Gómez?

-Todo el mundo sabe, señora, la grieta entre kirchneristas y los otros, los piquetes, quebracho, el chivo Rossi y la jueza, la grieta de la que habla todo el mundo...

La alcaldesa miró a su secretario con frialdad y bronca. No movió un dedo por la sencilla razón de que los tenía ocupados en otro asunto más urgente. Después resolló y salió al galope escaleras abajo.

-¡Esa sí que es una grieta! –Dijo un morocho grandote encargado del camión regador señalando la parte de atrás de la Intendenta.
Gómez vio entonces la retaguardia que la alcaldesa intentaba inútilmente ocultar y pensó que la calza peronista será todo lo revolucionaria que dicen que es,  pero que a veces las revoluciones se rajan.

-Viva Perón –se escuchó en un eco que parecía llegar de la ultratumba.    
 
 

 
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