AÑO 13

NUMERO 612

El Fogn Braeria
Opinión

Año: 13

Número: 601

¿Hacia dónde va la ciudad?

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Las ciudades como la nuestra tienen su destino marcado. Así como existen pueblos en el Departamento y en la provincia destinados a desaparecer, también existen ciudades que avanzan raudamente hacia lo que parecece ser un horizonte ineludible. Por eso ni Meiners con su apatía, ni el próximo Intendente electo por malo que sea podrá alterar ese camino, es cierto, la ciudad llegará más tarde o más temprano al lugar al que debe llegar. Lo que indudablemente sí pueden hacer los políticos electos es atrasar a las ciudades en trabajo por conseguir su puerto. 

Intendentes que entendieron este asunto se dedicaron a limpiar de obstáculos el sendero, pensaron que la ciudad necesitaba pavimento y lo hicieron, trajeron el gas, hicieron cloacas, viviendas y extendieron la red de agua corriente. Intendentes que alentaron a visionarios fundadores de instituciones monumentales como la Facultad de Agronomía y Veterinaria, funcionarios que compraron edificios para que ingresen al patrimonio municipal como el Molino y, no solo eso, lo pusieron en valor para que los ciudadanos lo aprovechen. Esos Intendentes allanaron el camino, limpiaron la maleza, colaboraron con la velocidad en el crecimiento de la ciudad. 

También hay Intendentes que hacen lo contrario. O no hacen nada que es peor. Se duermen y la ciudad sufre. Intendentes que provocan dificultades que complican los sueños de los contribuyentes . Comprar el palacio Stoessel está bien, pero no ponerlo en valor, es triste, uno se tienta en decir que es peor el remedio que la enfermedad. Ese edificio en el centro de la ciudad traerá problemas, porque no se puede dejar ese nido de alimañas en ese barrio, tampoco se puede demoler. Lo único que significa ese palacio son problemas, atraso. Para muestra basta un botón.

Sin embargo la ciudad continuará su camino. Llegará más tarde ahora, gracias a las dificultades que van creando los funcionarios electos, que muchas veces ignoran que están creando dificultades. La señora Meiners es una Intendenta virtual, no ejerce, deriva todo lo que le molesta y últimamente le molesta todo. Ha reducido su actividad a presencias salteadas en algunos eventos poco exigentes, donde, no es necesario pensar, intervenir con ideas originales y donde, por supuesto, no hay que poner plata. Un ejemplo es la última reunión en la sede del Club San Lorenzo, donde el municipio es convidado de piedra, se mueve solo a instancia de un programa provincial que pretende valorizar a los clubes de barrio. La Municipalidad Meiners jamás voloró a los clubes porque no está convencido de su extraordinaria importancia. Ni siquiera es conciente de que los clubes trabajan para el Municipio. La provincia lo sabe y está invirtiendo en los clubes que, gracias a Dios, Esperanza los tiene en abundancia. Lo trágico es que Meiners no apoya con nada. Pudiendo hacerlo, aunque parece preferir gastar recursos en contratos intrascendentes que no sirven para nada. Si quisiera podría cancelar esos contratos inútiles y utilizar el ahorro de dinero para apoyas a los clubes. 

Ya se dijo, los funcionarios obtusos atrasan a la ciudad. Lo hacen sin mala intención porque lo hacen sin darse cuenta. Solo van y vienen del municipio a su casa con una inercia desesperante. Obstaculizan, no dejan hacer, no se arriesgan, han sido puestos para entorpecer el camino de las ciudades que administran. Serán varios años de atraso. Pero igual el destino de la ciudad se cumplirá. Si esta ciudad está destinada a ser una gran urbe, lo será. Ahora estamos en una pausa. Ya vendrán tiempos mejores.






 

 
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