AÑO 18

NUMERO 617

Opinión

Año: 13

Número: 594

EN ESPERANZA NO HAY ÑOQUIS. EN REALIDAD LOS ÚNICOS ÑOQUIS SOMOS NOSOTROS.

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Concluída la novela de la fuga de los condenados por el triple crimen de Gral. Rodriquez, la atención se deposita en el asunto de la "limpieza" que el frente Cambiemos viene realizando en la administración pública. Miles de contratos desde el Senado a la Municipalidad de La Plata no se han renovado y el malhumor de los "militantes" kirchneristas echa humo. La señora Cristina con la omnipotencia que la caracterizó dio via libre para juntar tropa rentada infiltrando empleados en todas las plantillas públicas. Con el nuevo gobierno, el festival se termina y aquellos sospechados de "becados" cristinistas están haciendo las valijas. Por supuesto que algunos ni siquiera eso, porque nunca se presentaron en los lugares donde supuestamente ejercían su labor. 

Los sucesos policiales fueron aprovechados (sin duda) por el macrismo para poner en acción un plan limpieza inédito. La "opinión pública" entretenida con las andanzas de los hermanos Lanatta y compañía no prestó demasiada atención a los numerosos "rajes" que se sucedían en estratégicos lugares del Estado. Mucha gente pone el grito en el cielo, sobre todo los que tienen hijos, cuñados y sobrinos "ñoquis" quienes temen que los subsidiados por los fondos públicos vuelvan a quedar en banda,  claro que no mencionan el incómodo motivo de la "guita"l, sino que gritan por el ataque a las fuentes de trabajo, el atropello a la democaracia y otras lindezas por el estilo 

En nuestra ciudad no hay GRANDES ÑOQUIS, a los sumo habrá "ñoquis" y si los hay, estarán contratados para servir café o alguna tarea inútil, pero nunca se ha dado y se dará en esta comarca la existencia de un tipo que cobre y no vaya a trabajar. Lo que llama la atención en realidad es que la masa salarial de la Municipalidad de Esperanza se lleve más del 60% de la recaudación y que nunca se haya mencionado este detalle como un problema. Lo decimos porque, justamente, la solución de este incordio, es trabajo de la Intendente y sus secretarios. Nunca se mencionó el excesivo gasto del Municipio como un asunto a corregir, por el contrario, se incrementaron las listas de personal, y como resultado, la comunidad pagó el pato, ya que la imaginación del equipo de gobierno no fue más allá de solicitar un aumento sostenido de las tasas de servicios, patentes y otros, sumado a los impuestos provinciales y nacionales que muchas veces rozan la doble imposición. 

¿Los ñoquis, entonces, donde están?  Aquellos que reciben un pago de la comunidad por el que devuelven un servicio nulo o deficiente cometen un acto de dudosa calidad ética. Incluida la Intendenta, que es la que más cobra. ¡Qué servicio compra el contribuyente todos los meses con los 40.000 o 50.000 pesos que destina al sueldo de Meiners! Ni que hablar del precio que paga la gente por los "servicios" de los demás funcionarios, secretarios, periodistas que facturan no se sabe qué, contratados, hasta proveedores que proveen gran porcentaje de cosas inútiles lejanas al orden de prioridades de la Municipalidad. 

La Intendenta debería entender que su administración depende de la capacidad de pago de los vecinos. Hoy es alta porque este pueblo siempre pagó sus impuestos. La Intendenta debería comprender que la presión impositiva, la inflación que deteriora los salarios, colma las posibilidades de cumplir de los contribuyentes. ¿Qué hará Meiners si la gente deja de cumplir como lo está haciendo? ¿No pagará sus obligaciones, demorará el pago a proveedores?. Su gobierno entraría en una zona gris (si es que ya no lo hizo), y aunque no se desmorone, dejará de ser útil a la comunidad. ¿Es útil este gobierno a la comunidad? Cuando uno anda por la calle y ve las veredas llenas de yuyos, calles destruídas, veredas que son un obstáculo para los caminantes, solo para citar cosas simples, se da cuenta que esta administración, no es administración, ni es nada, porque no controla ni siquiera el corte de yuyos. ¿Para qué se cobra impuestos entonces y, los funcionarios, a cambio de qué embolsan sus abultados sueldos?

Si uno se lleva a su casa una cantidad de dinero a cambio de nada es lo más parecido a un ñoqui que existe en esta nación. Y si ese desigual intercambio lo efectúa estafando a la comunidad donde vive, traicionando su confianza, entonces está comentiendo un acto indecoroso, obsceno e inmoral. La inactividad que se observa en nuestros funcionarios, la inacción ante problemas comunes para cuya solución han sido elegidos, el desprecio por el dinero de los contribuyentes que se despilfarra entre amigos y parientes inútiles, acerca al gobierno (a todos los gobiernos) a la indigna categoría de "ñoqui".

 
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