AÑO 18

NUMERO 617

Novela

Año: 1

Número: 5

LA NOVELA DE LOS ESPERANTOS- Anticipo del capítulo uno

CAPITULO I
La ciudad de los Esperantos.
Templado y luminoso (como son las mañanas en la pampa gringa) resplandecía la mañana de aquel 8 de setiembre: las ocho acababan de sonar en el reloj amarillo de la gran torre protestante y a esa hora, despierta y gesticulante bajo el sol mañanero, la Gran Ciudad de Los Esperantos era un puñadito de hombres que se disputaban a gatas la posesión del día y de la tierra.
Amigo lector, si acaso tuvieras la virtud del pájaro y desde tus alturas tendieras una mirada gorrionesca sobre la ciudad, bien sé yo que tu pecho se habría henchido de orgullo ante la visión que a tus ojos de esperanto leal se te ofrecía en aquél instante: en el líimite norte, autos y camiones que corrían por la ruta que acuña el misterioso número setenta (70) (nombre que anida entre los vicios (69) y los excrementos (71) en el análisis quinielero); al sur, los turcos que abrían alegres sus negocios en las cercanías a la vía semimuerta del ferrocarril Belgrano, más allá, en el oeste, los estudiantes entrando y saliendo de la Facultad de Agronomía y Veterinaria y en el este camino a Santa Fe de la Vera Cruz los jardines que florecían pretenciosos en los barrios residenciales cercanos al gran Arco de la Colonización, antesala al río Salado.
La chispa luminosa de la ciudad que fundara un viejo barbudo al que llamaron Aaarón Castellanos y de la cual, ¨José el Luminoso¨ (poeta ciudadano), dijera que es, ni más ni menos, "una boya del trigo verde en el corazón de la pampa", había despertado en el día de la Vírgen. Valga esta somera descripción del lugar que ofició de escenario a los acontecimientos que de allí en más sucedieron y que involucran a todos y cada uno de los habitantes de estos notables parajes que algunos llamaron (y aún llaman) : "la suiza de las pampas".
(Continuará)

 
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