AÑO 18

NUMERO 617

Novela

Año: 12

Número: 576

COCINANDO CON LA ALCALDESA.

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El revuelo no era menor en el Municipio. La señora alcaldesa, en plena campaña por su re-re elección, se presentaría en un programa de cocina por la televisión para lucirse con uno de sus platos más famosos. En honor a la verdad es de caballeros aclarar que la señora venía precedida por intachables antecedentes.

- Se comenta en el barrio natal de la Intendenta que hacía unas milanesas  impresionantes -dijo el Secretario Gómez mientras esperaba detrás de cámara.

- En la panadería La Victoria que está unas cuadras al Este de la casa paterna de la señora, habían contratado a un maestro panadero al que le decían "El rey del mignón". El tipo le guardaba el pan duro para rallar. -Eso dijo Blangini que se jactaba de haber probado una milanesa elaborada por la señora. 

- El pan duro era el secreto -dijo Gómez.

- El tipo, el rey de mignon, decía "nuestra especialidad es el pan duro, lo hacemos hoy para venderlo mañana, cuando está duro lo vendemos" -contó Oreste- Había un tipo de apellido Ventura Basutto que era inspector de pan y tocaba pito cuando el pan estaba duro.  Ese pan duro compraba Ana María.
Al grito de "Viva Perón", custodiada por dos negroides uniformados con musculosa negra, del brazo del Senador Pirola, entró la Primera Dama del Salado. Tenía un delantal con la leyenda "aguante Cristina" y una bolsita con un kilo de cuadril. Fue recibida por el dueño del programa que también tenía un delantal blanco y un gorro de cocinero. Eufóricos los miembros del gabinete aplaudieron. El cocinero dijo que "estaban en el aire".

- ¡Muy buenos días señora Intendenta! -dijo el conductor del programa y mirando la bolsita con la carne le preguntó a la señora que iba a cocinar.

- ¡Milanesas! -gritó Blangini.
- ¡Milanesas las pelotas! -dijo la señora colorada como bragueta de ladrillero.

-¡Corten! -dijo el locutor.

El director del canal recomendó a la señora se abstenga de expresar exhabruptos al aire, porque el prestigio del canal y el horario, la familia, los valores y la puta que te parió.

- Está bien -dijo la señora-

- Y ojo si van a cocinar polenta -siguió el director- porque supimos tener un candidato que vino a cocinar polenta y cuando la probó justo le preguntaron como andaba en las encuestas.

- No voy a cocinar polenta porque es comida de pobre -dijo la señora.

- Bueno -dijo el dueño del cable-, no quisiera que ande delante de cámara con la boca llena de polenta.
La señora insistió en que no iba a cocinar polenta y que no iba a contestar preguntas con la boca llena porque era mala educación y que además todo el mundo sabe que bocado bien caliente se apaga con medio litro de vermú.

-¡Estamos en el aire! -dijo el cocinero locutor.

-¿Estamos? -dijo la señora.

- Muy bien Ana María ¿con qué nos va a sorprender?

- Voy a cocinar una carne al horno.

- ¡Muy bien, excelente, métale señora! -gritó el locutor.
La señora sacó el cuadril de la bolsita, lo extendió sobre una fuente de horno, miró con melancolía a su interlocutor, sonrió apenas y no se movió más (FOTO). El conductor del programa vio que la señora no se movía y se quedó quieto unos segundos suponiendo que se trataba de, que se yo, una laguna, un juego, una parálisis momentánea.

-¿Qué pasa? -susurró el tipo mirando a Gómez desesperado fuera de cámara.

- ¿Qué...? -dijo Gómez

- ¿No se mueve, que joda es esta?

- No es una joda le agarró la soledad del poder.

- ¡Corten! -gritó a lo lejos el señor Pelusa, director del canal.
Los dos morochones de musculosa, tomaron a la señora por las axilas y se la llevaron con destino incierto. Gómez explicó que con el asunto de que uno tiene que mandar o sea favorecer a uno y hundir a otro, todo eso lo va dejando a uno huérfano de amigos y últimamente la señora es aplaudida por muchos pero cada vez le cuesta más encontrar a uno que le preste plata.

- Esos son los verdaderos amigos -dijo el dueño del cable.

- A propósito de verdaderos amigos ¿qué hacemos con el cuadril? -preguntó Blangini.

- No hay cuadril, se lo llevó la señora. -dijo el cocinero locutor.

- Para eso no le agarró parálisis de poder -dijo el director.

 
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