AÑO 18

NUMERO 617

Humor

Año: 11

Número: 520

LA NOVELA MUNICIPAL. HOY: "CARNAVAL"

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El salón estaba repleto. Todos los jefes presentes. En una punta de la mesa la señora se rascaba la cabeza. El que inició la reunión fue el subsecretario de la producción, licenciado Mauricio Caussi.

"Con motivo de los próximos carnavales y en consonancia con la política de turismo del Municipio, esta subsecretaría ha sugerido a la señora Intendenta la preparación de una "murga" con la participación activa y obligatoria de los miembros del gabinete, invitándose además a todos los simpatizantes de la gestión, estos últimos en carácter de adherentes o voluntarios". El licenciado se había puesto de pie y discurseaba con un entusiasmo notable, levantando, de vez en cuando la voz, mientras en una pantalla se exhibían modelos de disfraces, caretas, pomos y serpentinas.

Los presentes, liderados por la señora alcaldesa, escuchaban al enrulado sub-secretario, con cierta inquietud ante la posiblilidad de que la descabellada idea sea tenida en cuenta por la señora. "Faltaría que con el calor que hace este loco nos haga disfrazar", le dijo el comandante Fernandez a Blangini cuidándose de que nadie lo escuche.

- A mí lo que me gustaba - interrumpió de pronto la reina del Salado- eran esas murgas de antes, esas que llevaban un carro tapado con ramas de paraíso y adentro las mascaritas tomando vino.

- Bueno, señora, no creo que sea posible, los tiempos han cambiado, ahora lo que se estila son las comparsas - retrucó Caussi escupiéndose la mano para asentarse los rulos.

- ¿Usted cree, acaso, que acá,  entre los presentes,  hay alguien que pueda integrar una comparsa, señor Caussi?

- Claro, tiene razón la señora, es toda gente mayor - intervino el morocho Anza mientras se inspeccionaba la oreja con un escarbadientes-, imagínese que para una comparsa lo primero que necesitaríamos es una bastonera. ¿A quién ponemos de bastonera?

- Bueno, podríamos convocar a alguna voluntaria, la reina de la agricultura, no sé, alguna chica que tenga un culito reventón que trabaje en el municipio... - insistió el licenciado Caussi sin achicarse. Cuandi Caussi dijo “culito”, el resto del gabinete tiró algunos nombres. “Yo tengo una empleada que puede llevar un paquete de yerba en el culo sin que se le caiga” –dijo la secretaria de cultura mientras se acomodaba una remera que tenía estampada la leyenda “Riquelme es feliz”.

- ¡Basta carajo, terminemos con la pavada! – se indignó lAna María golpeando la mesa-  ¡Mirá que lindo, por qué no se van un poquitito a la mierda todos juntos con el licenciado y la bastonera de la comparsa carioca! ¡Y a mí donde me ponen, a la cola de la procesión, no señores, no se olviden que yo soy la Intendenta electa por el voto popular, la gente quiere verme a mí, che!

Mientras decía lo que decía, la señora Intendenta se adelantó hasta el centro de la reunión y se animó con unos pasitos de rumba. Aprovechó el son de la "scola do zamba" que sonaba desde la pantalla, hizo unos movimientos antiguos y reboleó un poco las carnes, potenciadas (las carnes) por un mini short, infartante, color rojo sangre que reventaba por todos lados, el pantaloncito combinaba con unas sandalias con plataforma negras agarradas de los tobillos con unos tientos amarillos, en cuanto al torso, debemos decir que estaba cubierto a medias por una musculosa con vuelitos estampada en la delantera con la foto del "Che".

- ¡A la mierda! -exclamó el comisario Fernandez- ¡Esto no es apto para cardíacos!

"Disculpe, señora, dijo Caussi interrumpiendo la danza, debo decirle antes de que conutinúe con la exhibición que de ninguna manera la habíamos olvidado,  que para usted se ha reservado un sillón señorial, instalado en la parte más visible de la carroza al que se le agrega un traje brillante acorde con su reinado absoluto en la ciudad, además ya contamos con un tractor y hemos apartado uno de los camiones de la basura, vehículos que, cuidadosamente lavados y  decorados con papel crepé, sepentinas y guirnaldas, estarán a tono con la situación".

- ¿Entonces, lo de las ramas de paraíso, no va  ...?

- No creo, señora.

- Mire licenciado no lo tome a mal, pero insisto, porque estaríamos más tranquilos, ocultos por las ramas nadie nos vería, podríamos refrescarnos con alguna cerveza, un vino con hielo o una sangría, además evitaríamos los escraches y saldría mucho más barato...

El tenedor de libros, Alfonso Gómez, cuando escuchó la palabra “barato” asintió con la cabeza..  No estaba la situación como para andar gastando plata en pelotudeces, además, Gómez era reacio a disfrazarse,  Caussi no era santo de su devoción y, seguro,  no habría garantía del disfraz que le toque a cada uno: "con la mala suerte que tengo, pensó, seguro me toca hacer de indio, de trolo o algo parecido".  Mientras Gómez cavilaba, “el licenciado” había sacado de una enorme caja un disfraz de gorila, todo peludo y con una cabeza enorme, levantó el traje por los hombros y lo estaba mostrando a los presentes mientras explicaba a viva voz que ese atuendo era ideal para Blangini.

- Oiga, se va a morir de calor el arquitecto. ¿Por qué se le ocurrió disfrazarlo a Blangini de mono?

- No es un mono cualquiera señora, es King Kong, representa el poder y la fuerza, necesitamos que la gente crea que las obras públicas están más fuertes que nunca...

- ¿Y cómo se va a dar cuenta la gente que el que tiene el traje de mono es Blangini?

- Por la cabeza.

No fue posible observar la reacción de Blangini ante el insulto del otro porque justo en ese momento ingresaron al salón el consejero del reino Mario Dos Santos y el encargado de “autos antiguos”  Gucho Alvarez, portando una tortita con una vela grandota y cantando el “cumpleaños feliz”.  Cuando los presentes se enteraron que era el onomástico de la señora alcaldesa se unieron al dúo y todos cantaron mientras felicitaban a la primera dama.

- ¿Cuántos años cumple?  - le preguntó el comisario Fernandez a la señora Schnell que se había agregado a la reunión.

- Menos pregunta Dios y perdona. – dijo la secretaria de acción social.  

 
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