AÑO 18

NUMERO 617

Espectáculos

Año: 10

Número: 480

LES LUTHIERS. "6,7,8 ES UN PASQUINAZO ESPANTOSO QUE PRODUCE INDIGNACIÓN"

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En diálogo con el diario Perfil, los integrantes de Les Luthiers hablan de su nuevo espectáculo, “Chist!”, defienden las antologías y se burlan de la política.
Lejos de anclarse en el pasado, los cinco miembros de Les Luthiers –Marcos Mundstock, Carlos Núñez Cortés, Daniel Rabinovich, Carlos López Puccio y Jorge Maronna, a sus 70, 69, 68, 65 y 63 años respectivamente– son atentos observadores de su contemporaneidad. Ahora, miran la realidad nacional entre la perplejidad y la indignación. Eso no les quita su natural ingenio y disposición para reírse y para festejar la constante presencia del público en cada uno de sus espectáculos, como ahora lo es “Chist!”, en el Gran Rex, siempre a sala llena.
—¿Cómo los encuentra “Chist!”, que es una antología, en relación con su pasado, su presente y sus perspectivas futuras?
LOPEZ PUCCIO: Al ser una antología, tiene que ver más con el pasado que con el futuro. Pero para nosotros tiene el mérito de que, aun siendo una antología, la gente lo disfrute enormemente. “Chist!” nos devuelve la sensación de: “¡Oia, qué vigente está nuestro humor todavía, incluso nuestro humor pasado!”.
MUNDSTOCK: Es cierto que es mucho más descansado que hacer un show nuevo. Pero nos damos cuenta de que tenemos un tesoro en nuestros archivos, y que es una pena no hacerlo. Nos hace bien a nosotros, le encanta al público, y encima nos cuesta menos trabajo que hacer uno nuevo.
CLP: De todas maneras, somos ambivalentes: también es lindo jugarse, tener la adrenalina de estrenar algo nuevo.
JM: Sí, pero eso da pereza.
—La realidad, la coyuntura política, ¿aparece en sus espectáculos?
MM: Yo diría que no se cuela nada, ni siquiera en los números francamente políticos, como “La comisión”, que está en “Chist!”, donde unos políticos pretenden modificar el himno nacional para incluir el nombre del presidente. Lo hicimos en el ’96 cuando estaba Menem, y ahora se hace con Cristina. Lamentablemente, muchas de las cosas resuenan igual. No lo creamos pensando en Menem, pero hemos logrado el prototipo de dos políticos de toda nuestra historia. Es una obra que funciona bárbaro en todos los países adonde vamos.
—¿Cuál es su visión sobre el humor político en la Argentina hoy?
DR: He visto estos dos o tres domingos el programa de Lanata, y hay cierta ironía en el discurso de él que me gusta mucho, pero al rato pone unos imitadores haciendo de Fernández y de Kirchner que, con todo el respeto del mundo por ellos que son laburantes como nosotros, me parecen un humor lamentable. Tanto más fácil es pasar lo que hizo y dijo Cristina por la tele y decir lo que vos pensás…
MM: No concuerdo, pero bueno… Algunos de los imitadores que se escuchan por radio, que no sé cuál exactamente, me parece que hacen un trabajo de grotesco, en el que dicen cosas bastante razonables.
—¿Y hay cosas de la realidad que no pretenden ser graciosas pero les dan risa?
MM: A mí me causó gracia lo del currículum de Reposo. Parecía un chiste nuestro: ¡el pequeño error de tipeo! Pero dan más ganas de llorar que de reírse. “¡¿Cómo?! Ah, ¿usted fue disertante? ¡Ah, perdón, no, fue asistente! ¡Perdón, perdón!”. Por otra parte, lo que tratamos de entender es de qué se ríe la gente en cada época. Ahora, por ejemplo, en “La comisión”, hay una gran carcajada cuando se intenta cambiarle la fecha a la independencia. Entonces, Carlitos (que es el personaje del compositor Mangiacaprini) les advierte a los políticos: “Pero miren que no se puede cambiar la historia…”. Y estos personajes se miran, sólo se miran con un guiño cómplice. Entonces, la gente se ríe, supongo, por la comisión histórica revisionista de ahora, ese revisionismo de Pacho O’Donnell.
NUÑEZ CORTES: Sí, como el revisionismo soviético cuando borraban, en una fotografía, a los jerarcas, a medida que iban cayendo en desgracia.
Enseguida, el grupo responde una suerte de pingpong, en el que sa habla de televisión y farándula:
—¿”6, 7, 8″?
MUNDSTOCK: Me produce indignación. No lo aguanto.
LOPEZ PUCCIO: Me da vergüenza. ¡En un canal del Estado, que no es del Gobierno, que pagamos todos, están pasando ese pasquinazo espantoso de baja estofa! A mí me gustaría que ese canal fuera de La Cámpora y que pusieran sus fondos.
MARONNA: Yo no lo puedo ver más de 15 segundos, es un espanto.
RABINOVICH: Cuando hace poco estuvo (Osvaldo) Bayer, el programa fue bastante bueno, fue otro nivel.
—¿Mirtha y Susana?
DR: Susana nos invitó varias veces a su programa y nunca cuajó. La que nos invitó muchas veces a su programa fue Mirtha Legrand, y cuajó siempre.
—¿Marcelo Tinelli?
JM: ¡A Tinelli lo vemos completo, lo grabamos!
MM: A diferencia de “6, 7, 8″, a mí Tinelli no me indigna. Más aun, por ahí veo alguna cosa divertida y me quedo… Pero que Tinelli ocupe tanto espacio, que llegue a todo el mundo, en repeticiones y ecos… yo lloro, porque digo: “Puta, ¡qué pobres somos como comunidad!“. Pero, bueno, la gente se divierte con eso; lo lamento, ojalá fueran un poco mejor alimentados, fueran menos pobres en la cabeza… Nosotros, siendo uno de los espectáculos más exitosos del teatro, no juntamos en toda una temporada lo que Tinelli junta en un par de puntos de rating en una noche.
CLP: Acercándonos a mucha gente, hicimos, para nuestro 40º aniversario un espectáculo, no en la 9 de Julio sino en el Monumento a Güemes, un aire libre gratuito.
JM: Fue muy raro para nosotros, que estamos acostumbrados a recintos cerrados no demasiado grandes, estar al aire libre, con la masa, con el pueblo.
DR: Nosotros somos populares, pero el pueblo que nos ve gusta de cierto humor más refinado. Lo que no somos es masivos.

 
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